La invisibilidad de la que habla Sonic Panda no es física, sino emocional. «Invisible Boy» retrata a una persona cuyas dificultades pasan inadvertidas dentro de un entorno que no consigue mirar más allá de sí mismo. El dúo aborda la salud mental desde una narración musical de aislamiento, con una expresión más contenida que en otras piezas de su repertorio.

Grabado en Pekín y publicado por No Where Records, el medio tiempo electrónico lleva la firma compositiva de Pere Ibáñez y la producción de Carlsed. El videoclip en blanco y negro desarrolla el relato mediante imágenes surrealistas y una sensación de desorden que acompaña al protagonista. La sobriedad de la canción no elimina la estética del grupo, pero la desplaza hacia una emoción menos provocadora y más expuesta.

El lanzamiento, disponible desde el 6 de marzo, llegó después de «Lucky Seven» y se relaciona con el recorrido hacia el álbum «Neomelodrama». Incluye una versión alternativa de Carlsed con un tratamiento más agresivo. Sonic Panda ya había trabajado cuestiones sociales en «Foreigners» y «Stonewall 1969»; aquí dirige la atención a quienes pueden quedar fuera de la mirada colectiva. La pieza invita a reconocer esa experiencia mediante la ficción y la empatía, sin presentar la música como explicación ni tratamiento de una enfermedad.

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Versión editorial NEWSIC a partir de la información de archivo editorial.